La artista lanza un nuevo sencillo que se adentra en la naturaleza cíclica del amor y en el rastro indeleble que dejan algunas personas en nuestra identidad
La canción nace de los amores que terminan, pero no desaparecen. Esos que permanecen de otra manera, formando parte de lo que somos, como si cada experiencia afectiva fuera dejando piezas dentro de un museo íntimo construido con recuerdos, pérdidas y transformaciones. Esa es la premisa sobre la que SAZZA levanta este lanzamiento, concebido como una exploración cruda y honesta de los vínculos que siguen presentes incluso cuando ya no están.
«El don de evitar la cordura» captura precisamente ese lugar donde el amor desafía la lógica y se refugia en los detalles, en la memoria de una habitación que al evocarla se vuelve inmensa y vacía al mismo tiempo. La canción avanza desde una producción minimalista y una letra que recorre el dolor y la aceptación, invitando al oyente a reconocer también sus propios espacios emocionales, esos museos interiores en los que siguen viviendo quienes dejaron huella.
Más que insistir en la idea del olvido, SAZZA propone aceptar que ciertas personas continúan formando parte del mapa con el que entendemos quiénes somos hoy. Desde ahí, el sencillo se convierte en un homenaje a todas esas ausencias que, aun sin presencia física, siguen definiendo nuestra memoria afectiva.
«Esta canción es un homenaje a todas aquellas personas que ya no están físicamente, pero cuya huella es el mapa de quiénes somos hoy», explica la artista sobre el lanzamiento.



