Escuela de Escritores arranca octubre con dos cursos presenciales dedicados a escribir, componer y producir canciones, con artistas y productores como invitados y el trabajo del propio alumnado como punto de partida.

El Área de Creación Musical y Narrativas Sonoras de Escuela de Escritores, dirigida por Miguel Marcos, vuelve a poner la canción en el centro de su programación. Músico, productor y escritor, Marcos ha participado en más de 40 discos, ha compuesto para cine, televisión, publicidad y pódcast y desarrolla sus propios proyectos, Le Voyeur y Nueva Tragedia. A esa experiencia suma años de docencia en composición, armonía, arreglos y songwriting.

Desde ahí se articulan dos propuestas que recorren buena parte del proceso creativo: Laboratorio Sonoro: Escribir Canciones y Producción Musical y Composición. Dos cursos presenciales en los que las ideas y canciones del propio alumnado sirven como material de trabajo, ya sea para aprender a escribirlas y desarrollarlas o para llevarlas después al terreno de la grabación y la producción.
Laboratorio Sonoro: Escribir Canciones llega a su sexta edición con la idea de aprender a escribir canciones escribiéndolas. Durante nueve meses, el alumnado trabaja sobre sus propios temas mientras se adentra en la armonía, la composición, los arreglos, las letras, la improvisación o el análisis musical. Son 72 horas de clases presenciales repartidas en sesiones semanales de dos horas y en grupos de un máximo de doce personas.
Y por el aula pasarán Nacho Vegas, Zahara, Guille Galván, Carlangas y Miren Iza para compartir sus procesos y su manera de enfrentarse a una canción. No tanto para explicar una fórmula -si existiera, probablemente ya la habríamos copiado todos- como para mostrar que detrás de cada autor hay una forma distinta de escribir, ordenar ideas y convertirlas en música.
Como proyecto final, los alumnos preparan un concierto-presentación con las canciones compuestas durante el año y, según la Escuela, parte de ese repertorio llegará al escenario del Café Berlín de Madrid.

Si Laboratorio Sonoro se centra en la escritura y construcción de las canciones, Producción Musical y Composición se adentra en lo que ocurre cuando toca darles forma en el estudio. El curso empieza el 5 de octubre y aborda grabación, mezcla, masterización, armonía, composición y arreglos. El ordenador se convierte aquí en una herramienta más de trabajo y cada alumno puede utilizar programas como Ableton Live, Logic Pro, Cubase, GarageBand o Pro Tools.
Al frente estarán Miguel Marcos y Luca Petricca, técnico de sonido y productor con más de 25 años de trayectoria. Petricca fue fundador y director de operaciones de Estudios Reno entre 2007 y 2023, un espacio especialmente ligado a la escena independiente madrileña. Por sus manos han pasado trabajos de Izal, León Benavente, Nacho Vegas, Fuel Fandango, Gata Cattana, Tulsa o Annie B Sweet, entre otros.
Zahara, aquí, repetirá experiencia y compartirá las clases magistrales con Guille Mostaza y Ricky Falkner, dos nombres estrechamente ligados al trabajo de estudio. Mostaza, músico y fundador de Alamo Shock, lleva más de dos décadas produciendo, mezclando y masterizando y ha trabajado con artistas como Los Planetas, La Bien Querida, Nacho Vegas, Iván Ferreiro, Javiera Mena o Sr. Chinarro.
Falkner, por su parte, lleva años moviéndose a ambos lados del estudio: como músico en proyectos como Egon Soda y como productor detrás de discos de Love of Lesbian, Iván Ferreiro, Sidonie, Lori Meyers o Quique González. Su relación con Love of Lesbian se remonta a Ungravity, su primer trabajo profesional como productor para la banda.

Ambos cursos se imparten en la sede de Escuela de Escritores, en Covarrubias 1, Madrid, durante nueve meses. Producción Musical y Composición comienza el 5 de octubre, mientras que los grupos de Laboratorio Sonoro arrancan los días 6 y 8 de octubre. La programación se completa con Laboratorio Sonoro II: Proyectos Musicales, orientado a quienes ya cuentan con canciones o un proyecto en marcha y quieren trabajar su repertorio, identidad sonora y dirección artística; este último se encuentra actualmente en lista de espera.
Al final, la idea que une los programas es que las canciones no se queden en los apuntes. Se escriben, se desmontan, se arreglan, se graban, se mezclan y terminan buscando su lugar fuera del aula.


