Bewis de la Rosa publica Bolero, el cuarto adelanto de su segundo álbum, El hogar en la linde. Tras la colaboración con Rozalén en Manojo de flores, la artista conquense continúa desvelando el disco con una nueva canción que mezcla la tradición sentimental del bolero con la crudeza del hip-hop y la mirada contemporánea de su rap rural
Desde febrero, Bewis de la Rosa ha ido abriendo poco a poco las puertas de este nuevo trabajo, con una estrategia casi ritual: cada día 26 de mes aparece una nueva pista de un universo sonoro atravesado por lo rural y la experimentación. Bolero, publicado el pasado 26 de junio, confirma esa deriva hacia un territorio más íntimo sin abandonar el carácter híbrido que ha definido su proyecto en los últimos años.
El nuevo single llega después de Manojo de flores, una de las piezas más emotivas de esta etapa. En aquella canción, Bewis de la Rosa se acompañaba de Rozalén para transformar una oración familiar en un canto atravesado por la muerte, la memoria y la nostalgia. La colaboración reunía a dos voces manchegas con lenguajes distintos, pero unidas por una forma de escribir desde lo cotidiano.
El llamado rap rural, en su caso, no funciona solo como una etiqueta musical. Es también una forma de investigación artística que atraviesa la palabra, el cuerpo, la escena y la memoria popular. Su trabajo toma elementos de la tradición, de la oralidad, de la vida de pueblo y de los afectos familiares, pero los desplaza hacia un lenguaje híbrido donde caben el hip-hop, la canción de raíz, la performance y una mirada crítica sobre el presente.
Bolero ha sido producida por Ramiro Gómez, G.Rams, colaborador habitual en la investigación sonora de Bewis de la Rosa, y masterizada por Orlando Ferrer, Diffusonix. En la grabación participan Laura G. Muñoz al piano y sintetizadores, Esther Sánchez al violín e Ione Saya a la guitarra, tres músicos que acompañan también el conjunto del álbum y refuerzan su dimensión más orgánica.

Con este cuarto adelanto, El hogar en la linde sigue tomando forma como una casa abierta en el límite: entre el pueblo y la escena contemporánea, entre la canción popular y la experimentación, entre el bolero del siglo pasado y una manera muy actual de volver a cantar el amor.



