Nunca la banda de Nashville sonó más funky que en este adelanto de su próximo disco, que su líder Kurt Wagner define como «una rayo en una botella de cerveza».
Nunca han sonado más negros. Más funk. Con esta canción podría cumplirse aquello que una vez dijo Carl Craig sobre la música de Kraftwerk para desentrañar su misterio: «Eran tan blancos que eran negros, tan rígidos que eran funky«.
En realidad, Kurt Wagner y sus Lambchop son más blanquitos que la leche de vaca. Pero desde que descubrieron el autotune y los programas de software para componer desde su PC hace unos años, se han transformado en algo más (bueno, bastante más) que aquella banda de pop de cámara que había surgido del country alternativo a finales de los años ochenta.
Esta «Little Black Boxes» es el adelanto más suculento de The Bible, el próximo disco de la banda de Nashville, que se publicará el 30 de septiembre a través de la discográfica City Slang.
Sobre ella, Wagner ha dicho que «fue creada en una habitación calurosa, sudorosa y llena de humo una tarde de mediados de julio, llena de seis o siete personas sudorosas, cuatro o cinco computadoras portátiles, un piano, una máquina de humo e iluminación láser, palpitando en un ritmo innegablemente infeccioso, es un milagro que todos sobreviviéramos, pero aquí estamos: un rayo en una botella de cerveza».
También es verdad que este giro en su orientación sonora se entiende mejor si tenemos en cuenta la publicación de Trip (2020), el disco en el que Lambchop versionaban a Stevie Wonder o The Supremes, entre muchos otros.
Sobre su original videoclip, su director, Isaac Gale, ha dicho que querían «acercarse a algo «cinematográfico» con este video, usando solo recursos 3D y filtros digitales, con un objetivo imposible y la mejor película de concierto jamás filmada como modelo: Shake! Otis at Monterey«, aquel corto documental de D.A. Pennebaker, sobre la contribución del legendario Otis Redding al festival de Monterey de 1967.