La artista virtual Xania Monet se ha convertido en la primera cantante creada con inteligencia artificial que alcanza el número 1 en una lista de Billboard. Su ascenso coincide con una realidad cada vez más evidente: la IA ocupa más espacios profesionales y creativos, y la música ya no es una excepción.
El hito ya está confirmado. Billboard informó que Xania Monet debutó en la lista Adult R&B Airplay con su tema How Was I Supposed to Know?, que posteriormente escaló hasta el primer puesto, superando a artistas consolidados como Usher, Victoria Monet y H.E.R.. Es la primera vez que un proyecto musical íntegramente creado con inteligencia artificial entra en lo más alto de un ranking comercial de radio.
Detrás de este proyecto se encuentra Telisha “Nikki” Jones, poeta de Mississippi que decidió convertir sus versos en canciones mediante la aplicación de IA Suno, un generador musical que permite transformar texto en sonido. Jones es quien escribe las letras, define la estética y supervisa la identidad artística de Monet, descrita en Apple Music como “una vocalista contemporánea de R&B con raíces en la iglesia y el alma de Keyshia Cole o Muni Long”. El resultado combina melodías melancólicas, una interpretación sorprendentemente humana y un tono confesional.
La canción comenzó a difundirse a finales del verano de 2025, impulsada por su viralidad en TikTok y YouTube -donde supera los cinco millones de reproducciones-. El salto a la radio fue inmediato. Según datos de Luminate, el tema experimentó un aumento del 28 % en reproducciones entre el 17 y el 23 de octubre, lo que garantizó su entrada en la lista de Billboard el 1 de noviembre.
El éxito de Monet no es solo un fenómeno digital, ha firmado un contrato de distribución de tres millones de dólares y su música ya se encuentra disponible en las principales plataformas de streaming. Su caso ha abierto un debate de alcance global sobre la legitimidad y el papel de la inteligencia artificial en la industria musical, especialmente tras las críticas públicas de artistas como Kehlani o SZA, que cuestionan el impacto de estas tecnologías en los derechos laborales y la creatividad humana.
Mientras tanto, su mánager Romel Murphy insiste en que el objetivo no es sustituir a los músicos, sino “explorar nuevas fronteras creativas sin renunciar a la autenticidad”. En declaraciones a CNN, comparó este avance con la forma en que los catálogos póstumos de Michael Jackson o Prince siguen conectando con nuevas generaciones: “La música evoluciona. No se trata de reemplazar, sino de seguir creando”.

El fenómeno de Monet no es aislado. Billboard reconoce que al menos seis proyectos impulsados por IA han debutado recientemente en distintas listas —desde el góspel hasta el country—, aunque en muchos casos sus orígenes siguen siendo anónimos o difíciles de rastrear. Lo que sí parece claro es que la frontera entre la creación humana y la artificial se difumina con rapidez, y que la industria empieza a adaptar sus métricas y su discurso a una nueva realidad sonora.
Por ahora, How Was I Supposed to Know? sigue sonando en decenas de emisoras estadounidenses y mantiene posiciones estables en las listas globales. Que una voz inexistente haya conquistado un espacio tan tangible como la radio demuestra que la música ya no pertenece solo al cuerpo que la canta, sino también -cada vez más- al algoritmo que la imagina.



