Maximiliano Calvo publica Welcome to Plastic World, una reflexión sobre la hiperexposición y la transformación del arte en entretenimiento. La canción cuenta con la colaboración de Iván Ferreiro y Leonardo Sbaraglia, y marca uno de los momentos más ambiciosos de esta nueva etapa del músico argentino.
La pieza se construye como una bienvenida irónica a una época marcada por la inmediatez, el consumo rápido y la lógica del scroll. Un mundo donde la dopamina manda y el arte corre el riesgo de convertirse en un producto más dentro de una cadena infinita de estímulos. En lugar de plantearlo como una queja, Calvo opta por el contraste y el juego, dejando que la propia canción encarne ese conflicto entre profundidad y superficie. Welcome to Plastic World no tiene la estructura de una canción clásica. Va mutando, se estira, se pliega, introduce capas y luego las retira. Hay momentos en los que parece una canción pop deformada por la electrónica, otros en los que se acerca al spoken word y otros donde la melodía vuelve a aparecer casi como un recuerdo.
En ese viaje lo acompañan dos figuras clave. Leonardo Sbaraglia aporta un texto hablado que funciona casi como una voz narrativa dentro del tema, reforzando la dimensión reflexiva de la pieza. Iván Ferreiro, por su parte, no llega como un simple invitado, sino como parte activa del proceso creativo. La colaboración surgió de manera espontánea, una «juntiña made in heaven’«, en una conversación de camerino que acabó transformándose en tres días de trabajo conjunto en una casa de montaña, entre sintetizadores, loops, moduladores y voces. El resultado es una canción larga, abierta y cambiante, que tuvo incluso que ser recortada para encajar en formato single.
Welcome to Plastic World se suma a una serie de adelantos que han ido dibujando el nuevo paisaje sonoro de Calvo. Desde Fengshui, junto a la mexicana RENEE, hasta Super Freak con El Chacal, pasando por canciones como Años 70, En otra peli, Una temporada mala, De mí también me puedo salvar, Media maratón u Ok para el amor, el artista ha ido construyendo un relato que mezcla autobiografía, observación social y una búsqueda constante de nuevas formas musicales.
El reciente Full HD ya apuntaba en esa dirección. No era una canción protesta al uso, pero sí una forma de enfrentarse al mundo desde dentro, con una banda de rock como vehículo para canalizar todo ese ruido mental que define la época.
Este nuevo disco llega además en un momento personal clave para Calvo. Y es que Maximiliano Calvo se ha dedicado en cuerpo y alma estos años a su rehabilitación, y por ello se embarcó en un tour nada corriente, que sirve de ejemplo y terapia, retratado en una emotiva pieza emitida por La 2 de TVE. Un compromiso férreo que también demostró llevando su voz y su guitarra al Centro Penitenciario Puerto 1, aprovechando la participación en el último Monkey Week SON Estrella Galicia.



