El Instituto de la Música ha puesto en marcha el primer diagnóstico de sostenibilidad del sector musical en España, una iniciativa presentada como herramienta de análisis y transición para profesionales y empresas de la industria. El proyecto incluye un mapa digital de sostenibilidad y un test de autoevaluación orientado a medir el grado de alineación con criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza)
El Instituto de la Música nació en marzo de 2025 como una iniciativa de Es_Música con apoyo del Ministerio de Cultura, y se define a sí mismo como un proyecto orientado a fortalecer el sector dentro y fuera de España. Dentro de esa estructura, el Observatorio del Instituto se plantea como centro de análisis y difusión de información clave para anticipar desafíos y apoyar decisiones estratégicas. El nuevo diagnóstico de sostenibilidad encaja en una línea más amplia de producción de datos, mapas y recursos aplicados al sector.
Según la información difundida por el Instituto y replicada por medios del sector, el estudio se ha elaborado a partir de entrevistas, cuestionarios y materiales adaptados a distintos perfiles profesionales para detectar retos y oportunidades de mejora en materia medioambiental. El foco no está puesto únicamente en artistas o promotores: el análisis abarca intérpretes, discográficas, promotoras, salas, autores y representantes.
El objetivo es traducir un debate abstracto (la sostenibilidad) en herramientas de uso real para la cadena de valor musical. El mapa digital de sostenibilidad se presenta como una herramienta interactiva que conecta prioridades ESG con los distintos roles del sector y ofrece claves, ejemplos, recomendaciones y orientaciones específicas para mejorar el desempeño. Paralelamente, el test de autoevaluación permite que cada profesional o empresa obtenga un informe propio con fortalezas, áreas de mejora y oportunidades de transformación.
La clave es saber qué mide exactamente. El diagnóstico incorpora variables como la eficiencia energética, la movilidad sostenible, el consumo de datos, la huella de carbono, la reducción de residuos, el gasto de agua, la contaminación acústica y el impacto de la actividad musical sobre el entorno. También incluye dimensiones de inclusión social y gobernanza responsable, con la idea de empujar al sector hacia modelos más sostenibles, accesibles y resilientes.
La iniciativa aparece en un momento de expansión económica de la música en España. El Anuario de la Música en Vivo 2026 de la APM cifra la recaudación por venta de entradas de 2025 en 807,2 millones de euros, un 11,24% más que en 2024, mientras que PROMUSICAE sitúa la facturación de la música grabada en España en 568,854 millones de euros en 2024, un 9,42% más que el año anterior. Traducido, la sostenibilidad entra en agenda en una industria que no está en repliegue, sino en crecimiento, y que por eso mismo empieza a verse obligada a medir mejor su impacto y sus responsabilidades.



