Tras años trabajando como productor e instrumentista para artistas como Tulsa, Nat Simons, Maximiliano Calvo o Flecha Valona, Jaime Hortelano da ahora un paso al frente con Pena Crónica, su primer trabajo propio. El EP reúne cuatro canciones y un bonus track construidos desde la contención, la fragilidad y la intimidad
Jaime Hortelano llevaba tiempo formando parte del ecosistema del pop independiente. Su trabajo junto a otros artistas le había convertido en una pieza reconocible dentro de esa trastienda musical que sostiene discos, directos y arreglos sin necesidad de ocupar el foco. Con Pena Crónica, sin embargo, el músico firma por primera vez un proyecto propio.
El lanzamiento no busca una entrada aparatosa ni una posición concreta dentro de la escena. Más bien plantea un espacio pequeño y personal. Las canciones de Pena Crónica se mueven desde lo mínimo, desde una inestabilidad asumida que no intenta esconderse ni corregirse, y encuentran ahí su forma de sostenerse.
La producción de Paco Loco acompaña bien ese tono. El sonido es analógico, cálido y ligeramente saturado, con cada elemento colocado al borde de la rotura, pero sin llegar nunca a romperse. Todo parece pensado para que la emoción mantenga su aspereza y no pierda naturalidad.
Junto a Hortelano, músicos como José “Niño” Bruno y Alf López refuerzan ese equilibrio. Su presencia aporta un pulso orgánico, preciso y sobrio, sin invadir el centro de las canciones. Más que empujar el repertorio, lo sostienen, dejando espacio para que respiren tanto los arreglos como los silencios.



